Alguna vez soñé que: Cuando niño, vivía las alegrías del día sin otros intereses más que jugar, pero la idea de estudiar una carrera universitaria es de esos recuerdos tempranos que se instaló en mi mente gracias a un buen vecino, Dante Vidal Zarrabal. Él entonces era un joven que recibía en su departamento a otros estudiantes universitarios de arquitectura; lo descubrí cuando iba camino a la tienda, gracias a las cortinas y ventanas abiertas que no ocultaban cómo estaban dedicados -entre risas y relajo- a hacer trazos en unas mesas altas y amplias (no existía el Autocad). Fue así que quise ser arquitecto, hasta casi terminado el bachiller. No recuerdo con exactitud si fue en el cuarto o quinto semestre que mi amigo, Arturo Pérez Tecua, me sembró la duda cuando dijo muy quitado de la pena: "deberías estudiar comunicación". Según algunas pruebas profesiográficas, podía elegir libremente y por lo tanto, seguir en la confusión. Así que llegué al polideportivo de la BUAP echándom...
¿es la lucidez?