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Mostrando las entradas de 2020

Mi peor clase

Alguna vez soñé que: La última experiencia novedosa que he tenido en tiempos de pandamia es la participación en el proyecto de Aprende en Casa, a través de la grabación de un programa para el Sistema Estatal de Telecomunicaciones. Ha sido emocionante de principio a fin, desde la manera en que fui incluido en los planes hasta las reacciones que ha generado en mi comunidad escolar. Me siento contento porque después de una larga temporada guardando la sana distancia y quedándome en casa, este proyecto me permitió re-conectar con otras personas. Fue una reunión presencial y de ahí, varias sesiones virtuales. Hace meses que no me reunía físicamente con tantas personas; creo, además, que pertenezco a la sección tardía de las videoconferencias del confinamiento, así que de verdad me emocioné. Diseñar la clase y estructurarla, darle una narrativa, buscar ejemplos, no son tareas ajenas a mi labor cotidiana, pero a diferencia de las otras clases que he impartido durante mis años de servicio, ést...

Inscripciones abiertas

Alguna vez soñé que: Ya estamos con un pie dento del ciclo escolar 2020 - 2021, peculiar por varios motivos derivados de la última pandemia. Aun así, como lo he expresado en los episodios del podcast, no podemos detenernos en el camino hacia el aprendizaje a pesar de que este tramo es cuesta arriba. Pero previo a abordar las circunstancias que caracterizan mi situación actual como docente, me gustaría compartir los recuerdos que aun tengo presentes de cómo se dieron mis procesos de inscripción cuando me tocó ser estudiante.   Para ser sincero, en cuanto a mi educación preescolar y primaria no me tocó ser partícipe en la toma de decisiones, simplemente me imagino que en cuanto al kinder fue por la cercanía y como prerrogativa al trabajo de mi madre. Siempre me referí a él como la estancia infantil, que era parte del ISSSTEP. La primaria la hice en la oficial José Mariano Jiménez, de La Margarita, porque esa era la más cercana a mi casa.   Aunque la secundaria técnica número 63 ...

¿Qué sabemos?

Alguna vez soñé que: Las autoridades federales de educación media superior han determinado que la Comunicación, el Pensamiento Matemático, las Habilidades Digitales y el conocimiento de la Historia, son ejes rectores para el aprendizaje de las Ciencias Exactas, las Ciencias Sociales y las Humanidades. Es por eso que he creído oportuno meditar un poco acerca de esas disciplinas en este espacio; así que en la entrada anterior comenté brevemente sobre las matemáticas en mi vida académica y esta ocasión abordaré también de forma escueta lo que recuerdo de la Historia por mi paso en la escuela como alumno. Durante la primaria (soy generación 90-96, de la José Mariano Jiménez en L'Margote), la Historia era parte de la materia de Ciencias Sociales. Tengo todavía presente que la libreta la dividíamos en tres partes para tomar también apuntes de Geografía y Civismo. Los libros de texto igual son algo que caracteriza esa etapa, con el Miguel Hidalgo en su portada. Acerca de los maestros que ...

Todo suma

Alguna vez soñé que: Esta ocasión haré un recuento de mi trayectoria como estudiante en las clases de matemáticas. Primero, desde mis tiempos de preescolar como muchos otros niños, aprendí formas y tamaños; la noción numérica la practicaba entonando la canción de los elefantes que se columpiaban, sumándose uno a uno, probando la resistencia de una telaraña. Durante la primaria no me dieron problemas y mi maestra de sexto grado, la profesora Carmelita, presumía de ser la "diablo de las matemáticas" porque su orgullo era que por las buenas o por las malas, todos sus alumnos debían aprender geometría y aritmética, al derecho y al revés. Pero es de la secundaria de donde tengo mis recuerdos más agradables acerca del aprendizaje matemático. Concuerdan conmigo algunos contemporáneos en que el profesor Héctor de la Técnica 63 (a.k.a. Cepillín) fue un buen docente, y en particular yo añadiría que era buen motivador. Recuerdo el tono y ritmo que tenía al decir: "par-tici-pación...

Nada es gratis

Alguna vez soñé que: Justo en estos días han venido a mi mente algunas ideas sobre la gratuidad de la educación pública y las diferencias sustanciales que mantiene con las instituciones privadas o particulares. Según el artículo 3o. constitucional, la impartición de la educación por parte del Estado mexicano debe ser inclusiva, laica y gratuita; esto último, está reflejado específicamente en lo que respecta a los salarios de los docentes. Si no fuera por este factor, el de los sueldos de los trabajadores de la educación, no tendría razón ni justificación que se conservara esta etiqueta. Hay otro tipo de casos, relacionados con la infraestructura y el mobiliario, en que las autoridades de distintos niveles gestionan recursos para mejorar las condiciones de los planteles, pero no son constantes ni equitativos. Ejemplo de esto último es que mi centro de trabajo lleva ya seis años funcionando sin tener un espacio propio ni adecuado para la atención de jóvenes de Media Superior. Si no se ha...

Una particular anécdota

Alguna vez soñé que: Cuando comencé a dar clases, lo hice en una escuela particular: el Instituto BUSPEC. Al principio sólo eran clases de computación para niños y poco a poco fueron personas de mayor edad. Ya desde entonces llevaba yo el cabello largo y no representó ningún inconveniente para la escuela el que decidiera hacerlo así. Ese gesto lo aprecié bastante, pero no fue lo único ni lo más importante. Creo que el haber formado parte de ese equipo de trabajo me hizo bien y hoy doy constancia de ello, porque así como lo hicieron conmigo, también dieron esa oportunidad de desarrollo laboral a otros jóvenes profesores para demostrar sus habilidades y conocimientos. Afortunadamente, estuve bajo el liderazgo de buenas personas que orientaron mi desempeño y toleraron algunas equivocaciones. También ahí conocí a algunos alumnos que hasta hoy admiro por una curiosa situación: tomaban clases los domingos. "¿Quién estudia los domingos?" me preguntaba muy a la ligera, pero pronto me...

Ganar sin competir

Alguna vez soñé que: Entre 1996 y 1999 cursé la secundaria en la Técnica 63 de La Margarita. Cuando apenas iba a ingresar, mi mayor afán era que me tocara el taller de Informática. Mi grupo, el F, se caracterizó por ser académicamente el mejor a pesar de los lamentos del A, y durante esos tres años solamente una vez estuve en el cuadro de honor. Por razones de las que poco a poco he ido perdiendo claridad, durante 3er año me eligieron para ir al concurso de tecnologías en la zona escolar. Gané el Primer Lugar y el derecho a ir al concurso estatal, que fue en Tehuacán, donde no tuve la misma suerte. Lo que quiero rescatar de esa situación está en referencia a un buen amigo de mi círculo de amistades del grupo de danza: el Dani Hijo. Desde que regresé a la escuela, después de haber ganado el primer concurso, no dejó de cabulearme con que seguramente había obtenido el primer lugar porque me habían puesto a prender y apagar la computadora, y que si en el estatal ya no pude, fue porque ahí ...

¡Mamá, prende la grabadora!

Alguna vez soñé que: Afortunadamente, tuve un padre y una madre trabajadores. También de manera envidiable, mis abuelos, tíos, primos y toda parentela imaginable, nos han tendido la mano para apoyarnos en cuidados desde temprana edad. Considero esto importante porque de no haber sido por ellos, la voluntad de mis padres para superarse no hubiera sido suficiente en aquel momento. Mis primeros recuerdos se remontan a cuando mi madre me llevaba a la estancia infantil y en ocasiones tenía que ir a su trabajo hasta que terminara su horario laboral. Mientras ella en su escritorio ordenaba folios, a un lado yo pintaba, escribía o recortaba. Cuando me tocó ir a la primaria, estudiaba yo las tablas de multiplicar y las capitales de los estados mientras ella frente al lavadero atendía los trastos o la ropa. Fuimos cinco hermanos y de a poco descargaba esa supervisión de las tareas en los que ya habíamos pasado por aquellos grados en los que ahora otros estaban. El trabajo de mi padre no le p...