Alguna vez soñé que: Cuando niño, vivía las alegrías del día sin otros intereses más que jugar, pero la idea de estudiar una carrera universitaria es de esos recuerdos tempranos que se instaló en mi mente gracias a un buen vecino, Dante Vidal Zarrabal. Él entonces era un joven que recibía en su departamento a otros estudiantes universitarios de arquitectura; lo descubrí cuando iba camino a la tienda, gracias a las cortinas y ventanas abiertas que no ocultaban cómo estaban dedicados -entre risas y relajo- a hacer trazos en unas mesas altas y amplias (no existía el Autocad). Fue así que quise ser arquitecto, hasta casi terminado el bachiller. No recuerdo con exactitud si fue en el cuarto o quinto semestre que mi amigo, Arturo Pérez Tecua, me sembró la duda cuando dijo muy quitado de la pena: "deberías estudiar comunicación". Según algunas pruebas profesiográficas, podía elegir libremente y por lo tanto, seguir en la confusión. Así que llegué al polideportivo de la BUAP echándom...
Alguna vez soñé que: El Colegio Nacional de Educación Profesional Técnica, a. k. a. CONALEP, fue donde estudié la equivalencia al Bachiller mientras también hacía la carrera técnica de Informática. En aquellos tiempos no tenía ni la fama ni la reputación de fertilidad y de criminalidad que hoy los memes le han dado. Ya antes he narrado que fui a dar a Harvard(tolo) porque mi amigo de vecindario y secundaria, Martín Ortiz Carregio, el parexa, también hizo examen de admisión en aquel plantel, el Puebla III. Pero a final de cuentas él prefirió no quedarse ahí y yo, gracias a la beca que obtuve por alta puntuación en el examen (consistente en clases de inglés y natación), terminé por declinar al lugar que igual gané en la preparatoria Benito Juárez de la BUAP. Fue la primera vez que estuve en un grupo de sólo hombres, pues así nos asignaron los primeros dos semestres. Era extraño para mí ver a los grupos de la misma carrera separados en hombres y mujeres. Aún así, creo que siempre hub...