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Nene, nene ne ¿qué vas a ser cuando seas grande?

Alguna vez soñé que: Cuando niño, vivía las alegrías del día sin otros intereses más que jugar, pero la idea de estudiar una carrera universitaria es de esos recuerdos tempranos que se instaló en mi mente gracias a un buen vecino, Dante Vidal Zarrabal. Él entonces era un joven que recibía en su departamento a otros estudiantes universitarios de arquitectura; lo descubrí cuando iba camino a la tienda, gracias a las cortinas y ventanas abiertas que no ocultaban cómo estaban dedicados -entre risas y relajo- a hacer trazos en unas mesas altas y amplias (no existía el Autocad). Fue así que quise ser arquitecto, hasta casi terminado el bachiller. No recuerdo con exactitud si fue en el cuarto o quinto semestre que mi amigo, Arturo Pérez Tecua, me sembró la duda cuando dijo muy quitado de la pena: "deberías estudiar comunicación". Según algunas pruebas profesiográficas, podía elegir libremente y por lo tanto, seguir en la confusión. Así que llegué al polideportivo de la BUAP echándom...
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Cámara, banda, ya se la saben.

Alguna vez soñé que: El Colegio Nacional de Educación Profesional Técnica, a. k. a. CONALEP, fue donde estudié la equivalencia al Bachiller mientras también hacía la carrera técnica de Informática. En aquellos tiempos no tenía ni la fama ni la reputación de fertilidad y de criminalidad que hoy los memes le han dado.  Ya antes he narrado que fui a dar a Harvard(tolo) porque mi amigo de vecindario y secundaria, Martín Ortiz Carregio, el parexa, también hizo examen de admisión en aquel plantel, el Puebla III. Pero a final de cuentas él prefirió no quedarse ahí y yo, gracias a la beca que obtuve por alta puntuación en el examen (consistente en clases de inglés y natación), terminé por declinar al lugar que igual gané en la preparatoria Benito Juárez de la BUAP. Fue la primera vez que estuve en un grupo de sólo hombres, pues así nos asignaron los primeros dos semestres. Era extraño para mí ver a los grupos de la misma carrera separados en hombres y mujeres. Aún así, creo que siempre hub...

Juventud entusiasta y febril

Alguna vez soñé que: Una persona me dijo que la secundaria era la etapa más bonita de la vida; y tuvo razón en mucho. A diferencia de lo que he comentado en relación al kinder y la primaria, son muchos más los recuerdos que tengo a partir de la secundaria. Comenzando por el primer día... o antes, desde que existía la "tradición" de irse a formar fuera de la escuela para que nos asignaran una ficha y tener derecho a presentar el examen de admisión. Tenía que ser desde un día antes y trasnochar ahí en la fila. No sé si fue la excepción ese año, 1996, pero no hubo necesidad de pasar así la madrugada. Total que hubo examen y estuve siempre entusiasmado por ingresar al taller de informática (preguntaban más de una opción por si la puntuación no te daba para llevar mano en esa elección). Cuando se publicaron los resultados (unas listas impresas en papel y pegadas a la pared), vi que fui asignado al grupo F y, sí, tomaría computación. En ese grupo también estaban unos compañeros que...

Por la cultura de México

Alguna vez soñé que: Son varios los próceres nacionales que son homenajeados dándole nombre a las escuelas públicas del país. A la primaria oficial que se ubica sobre el Boulevard Fidel Velazquez (entrando por la 51 poniente, entre 36 y 40 sur), en la Unidad Habitacional La Margarita, le asignaron el nombre de José Mariano Jiménez. Nunca estuvo más cerca una escuela de mi casa que ésta, y eso ya le vale los honores al personaje del México independentista. Vágamente, pero todavía recuerdo el primer día de clases en el que nos indicaban dónde estaba nuestro salón. La responsable del 1° B era la maestra Reina Aurora Zurita Flores, quien me acusó con mi mamá porque no hacía mis trabajos, pero sí les ayudaba a mis compañeros a hacer el suyo. Otros profes que tuve de segundo a sexto, fueron el maestro Delfino, la maestra Anita, el profe Salvador, la maestra Margarita Tapia Limón y la profa Carmen Sánchez. Además de las matemáticas y el español, recuerdo que llevábamos Ciencias Sociales (que ...

Esos locos bajitos

Alguna vez soñé que: Según el reverso de la primer fotografía, era marzo del 87.  Conforme van pasando los años, voy teniendo menos recuerdos con tanta claridad de lo que sucedió en aquellos años en los que estuve en la Estancia infantil ISSSTEP. Recuerdo específicamente las instalaciones de la 15 Oriente, casi esquina con 14 sur. Me tocó ir allá por razones laborales de mi madre, pues ella trabajaba en la Secretaría de Finanzas a unas cuantas calles. Recuerdo que en la planta baja estaba la recepción (siempre con Teté de un buen ánimo), el comedor, un salón de artes (danza o música) y luego una salida al patio de juegos, en donde una vez se quedó atrapada mi cabeza entre los barrotes de uno de los barandales. En ese mismo patio tengo el vago recuerdo de una niña que me diera un beso estando junto a un enorme basurero con forma de elefante o hipopótamo. Ahí también hicimos competencias que emularon las olimpiadas de Seúl '88; esto sí lo sé de cierto porque la mascota oficial fue un...

Segunda llamada, segunda

Alguna vez soñé que: Hace una semana publiqué el último episodio de la segunda temporada del podcast "El que no enseña, no aprende". A diferencia de los primeros diez capítulos de la primera temporada, esta vez la dinámica fue tener una charla con las más personas posibles que estuvieran relacionadas con el grado o nivel educativo que tocaba abordar durante cada emisión. Así fue que durante los primeros cinco programas procuré contar con la participación de madres y padres de familia, docentes y alumnos (ellos, infantes de preescolar y primaria). Para el resto de los episodios también busqué tener representatividad en cuanto a los miembros de la comunidad escolar, pero una peculiar situación se presentó cuando era el turno de hablar de la secundaria y terminé recorriendo los programas para que quedara otra vez en diez. Conforme avanzamos, los padres de familia dejaron de intervenir de forma protagónica en las charlas pero no dejaron de estar presentes, o al menos hicimos alus...

Mi peor clase

Alguna vez soñé que: La última experiencia novedosa que he tenido en tiempos de pandamia es la participación en el proyecto de Aprende en Casa, a través de la grabación de un programa para el Sistema Estatal de Telecomunicaciones. Ha sido emocionante de principio a fin, desde la manera en que fui incluido en los planes hasta las reacciones que ha generado en mi comunidad escolar. Me siento contento porque después de una larga temporada guardando la sana distancia y quedándome en casa, este proyecto me permitió re-conectar con otras personas. Fue una reunión presencial y de ahí, varias sesiones virtuales. Hace meses que no me reunía físicamente con tantas personas; creo, además, que pertenezco a la sección tardía de las videoconferencias del confinamiento, así que de verdad me emocioné. Diseñar la clase y estructurarla, darle una narrativa, buscar ejemplos, no son tareas ajenas a mi labor cotidiana, pero a diferencia de las otras clases que he impartido durante mis años de servicio, ést...