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Cámara, banda, ya se la saben.

Alguna vez soñé que:

El Colegio Nacional de Educación Profesional Técnica, a. k. a. CONALEP, fue donde estudié la equivalencia al Bachiller mientras también hacía la carrera técnica de Informática. En aquellos tiempos no tenía ni la fama ni la reputación de fertilidad y de criminalidad que hoy los memes le han dado. 

Ya antes he narrado que fui a dar a Harvard(tolo) porque mi amigo de vecindario y secundaria, Martín Ortiz Carregio, el parexa, también hizo examen de admisión en aquel plantel, el Puebla III. Pero a final de cuentas él prefirió no quedarse ahí y yo, gracias a la beca que obtuve por alta puntuación en el examen (consistente en clases de inglés y natación), terminé por declinar al lugar que igual gané en la preparatoria Benito Juárez de la BUAP.

Fue la primera vez que estuve en un grupo de sólo hombres, pues así nos asignaron los primeros dos semestres. Era extraño para mí ver a los grupos de la misma carrera separados en hombres y mujeres. Aún así, creo que siempre hubo buena vibra en esos compañeros que (también nuevo para mí) tenían diferentes edades y venían a la escuela desde diferentes partes de la ciudad.

Al principio también disfruté de una libertad curiosa debido a que no teníamos que llevar uniforme todos los días, podíamos usar el cabello largo e incluso había quienes fumaban dentro del aula en plena clase. Después se reguló la ropa "de calle" y comenzamos a usar un pants, así como la estipulación de no fumar en lugares cerrados. Además, a razón de haber sufrido daños a causa de un temblor, la cafetería no estuvo en funciones y podíamos salir en el receso a comer o comprar en las tiendas más cercanas e incluso en el mercado. 

En la parte académica, llevaba varias materias de la carrera de informática y algunas otras que eran requisito para validar el bachiller. Parecido a lo que sentí en secundaria cuando había sacado un siete de calificación, en mi segundo semestre conocí lo que era un seis; oficialmente salía del grupo de la ñoñez, pero nunca reprobé. La informática para mí era novedad, a pesar de que usábamos disquets de 3 1/2 y la conexión a internet te privaba de hacer llamadas telefónicas al mismo tiempo. La tesina con la que me gradué, junto a mi compañera Zurisadai, fue respecto a redes inalámbricas locales y las herramientas tecnológicas que hoy son tan comunes.

 
La fotografía que ustedes ven arriba para mí es una clásica. Así terminó el grupo en el que estuve durante sexto semestre; nunca tuvo denominaciones de A, B o C, sino una nomenclatura numérica compuesta por el grado, la clave de la carrera, el turno y el grupo asignado de forma secuencial (1, 2, 3). Algo que me llama la atención ahora que la veo después de un buen tiempo, es que en ese momento yo tenía la edad que tienen actualmente mis alumnos. Gracias a eso, pienso que si yo tuviera un alumno como el que fui o si hubiera tenido un profesor como ahora lo soy, difícilmente me soportaría.
 
En este contexto de memorias de inicio de milenio, quiero invitarlos a escuchar el episodio del podcast homónimo a este blog, correspondiente a lo que buscamos los docentes en los estudiantes de educación media superior y lo que ellos están planeando hacer después de terminar este nivel. (Escúchalo al final de éste post). 

Por mi parte, yo elegí seguir estudiando y afortunadamente lo que aprendí en el CONALEP me fue suficiente para aprobar el ingreso a Comunicación en la BUAP. De la forma en cómo se llevó a cabo ese proceso, escribiré en la siguiente entrada. 

P.D. Esa etapa también fue trágica para mí porque en el torneo de futbol que organizaba la escuela, me fracturaron la tibia durante un partido en el que íbamos perdiendo por goliza. Por eso es que no entiendo por qué se desea el romperse una pierna (break a leg) para tener buena suerte.





Comentarios

  1. Amigo... Que bueno recordar todas esas vivencias... Te mando un abrazo

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    1. Uy, y las que faltan. Sabes que también te quiero un chingo y te agradezco que me hayas apoyado en uno de los episodios del Podcast, demostrando así que los egresados del Cona ejercemos la paternidad responsable. 😬

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Al igual que Tú, también he soñado:

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