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¡Mamá, prende la grabadora!

Alguna vez soñé que:

Afortunadamente, tuve un padre y una madre trabajadores. También de manera envidiable, mis abuelos, tíos, primos y toda parentela imaginable, nos han tendido la mano para apoyarnos en cuidados desde temprana edad. Considero esto importante porque de no haber sido por ellos, la voluntad de mis padres para superarse no hubiera sido suficiente en aquel momento.

Mis primeros recuerdos se remontan a cuando mi madre me llevaba a la estancia infantil y en ocasiones tenía que ir a su trabajo hasta que terminara su horario laboral. Mientras ella en su escritorio ordenaba folios, a un lado yo pintaba, escribía o recortaba. Cuando me tocó ir a la primaria, estudiaba yo las tablas de multiplicar y las capitales de los estados mientras ella frente al lavadero atendía los trastos o la ropa. Fuimos cinco hermanos y de a poco descargaba esa supervisión de las tareas en los que ya habíamos pasado por aquellos grados en los que ahora otros estaban. El trabajo de mi padre no le permitía tener la misma dinámica, pero a él le agradezco que me hablara a su estilo de otras cosas que formaron mi carácter. Pero entre los dos había algo que siempre fue constante: “la educación es tu única herencia porque otra cosa no podemos darte”.

Cuando fui a la secundaria y ya estaba aprendiendo temas que ellos nunca vieron, por lo que no podían asesorarme, su preocupación fue la de acercarme a las personas que sí podían hacerlo. Especialmente recuerdo la primera vez que moví el mouse o presioné una tecla de una computadora.

Mi primer día de clases en el bachiller, en aquel “rudo” Conalep, mi papá me acompañó hasta la puerta, y finalmente en la universidad, sus recordatorios de ponerle esmero, es lo que pudieron hacer por mí.

Doy, entonces, testimonio de que los padres son vitales para que un alumno tenga éxito en su encomienda de estudiar y por eso me entristece, frustra o enoja que por estos rumbos haya padres que digan que sus hijos ya no quieren estudiar y pues cómo los van a obligar a ir. Entiendo sus necesidades y es cierto que la economía no juega a su favor, pero para romper el círculo vicioso en el que se encuentran los sectores vulnerables de la sociedad se deben capacitar. No todos tienen que ir a la universidad, pero el espíritu de aprendiz es lo que sí tienen que forjar.

Ahora bien, durante este periodo de confinamiento, el aprendizaje a distancia puso en jaque a muchos padres de familia, sobre todo a aquellos que sus hijos estaban en los niveles básicos, pues el tener que organizar sus horarios, entender los temas y explicar las actividades a sus hijos no fue fácil por cuestiones de desconocimiento o simplemente porque ya ha pasado bastante tiempo desde que ellos dejaron de asistir a la escuela. Así que aclaman que pronto se regrese a las aulas.

En el caso de los padres de jóvenes que están en el nivel medio superior, el reto fue diverso, de entrada porque la edad de sus hijos les permite conducirse con mayor autonomía, pero también se les demanda más responsabilidad y si han tenido un acompañamiento adecuado en los grados anteriores, los resultados tienen que ser favorables.

Así me lo confirma Rey Bertado, quien dice que a su hijo Diego no se le dificultó nada, porque de una u otra manera se tienen que acoplar a cualquier circunstancia, estar listos para los nuevos cambios, a pesar de que lo mejor es asistir a clases. Para ella y su esposo es importante estar al pendiente de sus hijos checando las tareas y revisando que las entregara. A ella le llegaban notificaciones de parte de los profesores de su hijo, quien estudia en el Centro Escolar Morelos, al norte de la ciudad de Puebla. De esta escuela, incluso se atreve a bromear diciendo que los cuidan como si estuvieran en preescolar. También menciona que muchos papás se llegaron a quejar porque tenían la impresión de que era mayor la carga de trabajo de la que había regularmente en las actividades presenciales.

Otro testimonio que tuve la oportunidad de conocer es el de Elizabeth Chávez, quien me confía que su hijo es prácticamente independiente en las cuestiones escolares, pues retomó sus estudios después de dos años de haberlos suspendido. Actualmente él cursa su bachillerato y la carrera técnica de electromecánica industrial en un plantel Conalep (Yes!). Pero mientras ella le da ánimos, también tiene la impresión de que muchos maestros de la escuela de su hijo no pudieron darle un seguimiento adecuado a las clases en esta etapa debido al desconocimiento del uso de plataformas, por lo que se le hizo poco eficiente para el progreso en sus materias, así que sugiere que se capaciten para poder dar sus clases en línea.

Maribel Cruz, quien tiene una hija que este ciclo escolar terminó la secundaria en la Federal 5 y por tanto se prepara para el ingreso al bachiller, se sincera y señala que con los profes no le fue bien y que esta fue una experiencia estresante, pues dejaban trabajos que correspondían a la llamada carpeta de evidencias y además sumaban otros en los que tenían que investigar por cuenta propia. Pero su interés en avanzar las hizo recurrir incluso a pagar por asesorías extras. Dice que no fue así con todos los docentes, pues algunos sí se mostraron comprensivos pero en general hubo poca disponibilidad por explicar y resolver algunas dudas. Cuando llegaron a sentir que las tareas eran muchas, en familia se organizaron para poderlas desahogar, pues lo importante era el cumplimiento que se reflejó en las buenas calificaciones que sacó. Por supuesto que prefiere las clases presenciales pero no se cierra a las actividades en línea, sólo pide que haya sincronía y coherencia entre lo que expliquen y lleguen a pedir.

Con estas experiencias se puede notar que los padres y madres de familia, juegan un rol trascendente en la formación académica de sus hijos, pues también se muestran preocupados por lo que significa terminar un grado o nivel escolar: es ventaja para todos en la casa, pero el beneficio siempre es personal, puesto que las oportunidades antes se negaban y ahora no se deben desaprovechar.

Si quieren saber cómo me fue a mí en este periodo de confinamiento y teniendo a mi hijo aprendiendo en casa, pueden ustedes leer la entrada “Nada de papi; ¡Señor profesor!” que también se encuentra en este blog.

Además, los invito a que escuchen el podcast de esta semana que va en la misma dirección de lo que acaban de leer: la importancia de los padres en el proceso de aprendizaje. Espero aquí sus comentarios y agradezco siempre su tiempo y atención.

Comentarios

  1. Bueno con el tiempo las herramientas que se ocupan para dictar las clases ss en línea podran ir mejorando, ahora los profesores necesitarán involucrarse de maneras creativas y los alumnos automotivarse, a los padres de familia les toca involucrarse como en muchas ocasiones no lo hacían, todos están aprendiendo a usar las herramientas virtuales. La pregunta es, se habilitará una plataforma en concreto para la educación o se seguirán utilizando las aplicaciones de meeting que pueden cumplir con la función de reunir pero que no son herramientas diseñadas para educar en línea.

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  2. Hola profe . Es verdad este tiempo de confinamiento ha sido muy difícil para todos para mí como madre soltera de 2 hijos uno de preescolar y otro de primaria ha sido un reto
    Soy la mamá y el papá de mis hijos el sustento de la casa y ahora la maestra de ellos.
    Oh rayos!!! Eso pensé luego todo lo q se venía sobre mis hombros
    Al principio: me estrese si, me organize también, me dolió la cabeza casi siempre vine a probar alimento hasta la noche, es más me volví a organizar me enoje mucho por todas las actividades desde la perspectiva que estaban haciendo más en casa que antes en la escuela.
    Pero me di cuenta que de mi dependía que ellos siguieran aprendiendo y adelante y heche mano del amor que les tengo y un poco de paciencia contar hasta 10 y creo que llegue a 100 para explicarles enseñarles y cuando ya no pudieran más escribir, tomar un momento para reír q se levantarán se estiraran y continuarán más frescos
    Y es que al principio según su perspectiva yo era malvada cómplice de un malvado plan con las maestras para hacerlos sufrir, fue tan gracioso cuando me lo dijeron que hasta la fecha me hace reír.
    Termino el primer ciclo de caos y creo que todos nos organizamos mejor las maestras y yo en mis actividades
    Para el siguiente ciclo he comido 3 veces al día dormido casi normal y pocos y escasos dolores de cabeza y ellos han podido volver a jugar claro primero deben terminar sus trabajos y Ahora soy mamá y maestra.
    Y al mismo tiempo tengo la satisfacción de ver qué les he enseñado hasta lo que no sabía y que emos aprendido juntos que les enseño hasta que quede claro y bien aprendido con calma y tranquilidad al fin q no se termina el horario de clases como en la escuela porque estamos en casa.
    Y casi me desmayo cuando ví que hicieron examen y lo pasaron bien recibieron un excelente de parte de las maestras y yo con la lágrima en el ojo
    Entendí que mis esfuerzos estaban dando resultados pero lo veo desde la perspectiva como la dedicación como mamá

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