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Mi peor clase

Alguna vez soñé que:

La última experiencia novedosa que he tenido en tiempos de pandamia es la participación en el proyecto de Aprende en Casa, a través de la grabación de un programa para el Sistema Estatal de Telecomunicaciones. Ha sido emocionante de principio a fin, desde la manera en que fui incluido en los planes hasta las reacciones que ha generado en mi comunidad escolar.

Me siento contento porque después de una larga temporada guardando la sana distancia y quedándome en casa, este proyecto me permitió re-conectar con otras personas. Fue una reunión presencial y de ahí, varias sesiones virtuales. Hace meses que no me reunía físicamente con tantas personas; creo, además, que pertenezco a la sección tardía de las videoconferencias del confinamiento, así que de verdad me emocioné.

Diseñar la clase y estructurarla, darle una narrativa, buscar ejemplos, no son tareas ajenas a mi labor cotidiana, pero a diferencia de las otras clases que he impartido durante mis años de servicio, ésta la verían cientos o miles de personas (dependiendo del rating del canal). Sin embargo, no me había caído el veinte de esto último sino hasta que sonó el kiu.

Iba sobrado de confianza [porque comunicólogo] y daba por hecho que dominaría la cámara sin ningún problema, incluso hasta hice una transmisión en vivo para un grupo en Facebook... pero de pronto parecía que se me borraban las ideas de la mente. Salté, me sacudí, hice gestos y otras cosas para romper la tensión que ya tenía. Pensaba que cada uno de esos receptores notaría alguna redundancia, una impresición, quizá hasta las omisiones. Y pues ahí estaba yo, recordando el ensayo que había hecho y los cursos anteriores en los que había impartido ese tema. De repente fui dejando silencios esperando que alguien contestara la pregunta que había planteado o comentara el ejemplo que les mostraba, pero no había estudiantes frente a mi.

Sólo hasta que llegó el 'corte' final, me regresó la calma al cuerpo y así me cayó otro veinte que me hizo emocionar más: entre tantos buenos profesores que hay en el sistema estatal, me había tocado ser parte del grupo inicial de esta aventura. Se da la pauta para que haya contenido didáctico hecho en casa para los medios públicos y, aunque no tengamos un 'catálogo completo', se fomenta la creación y/o el fortalecimiento de comunidades escolares. También con el tiempo, los profesores y las maestras verán este ejercicio con familiaridad.

Digo que ha sido la peor clase que he dado porque estuve "cuidando" a cada rato no equivocarme y eso es lo que notaba a cada instante. En el salón de clase, frente a un grupo de pocos o muchos alumnos, reconozco que cometo yerros, pero los asumo como algo natural en la dinámica que implica la cotidianeidad, al igual que la confianza que hemos generado en el grupo. Durante esas sesiones presenciales, tengo el chance de moverme por toda el aula, hacer preguntas a los jóvenes y aunque a veces se quedan callados y tengo que responderlas yo mismo, ese 'monólogo' no se compara con el que viví en el set. 

A pesar de eso, lo hecho, hecho está y el capítulo será estrenado. Por si acaso, y por lo narrado, quedaran dudas de lo que estuve ahí explicando, a partir de este momento abro el espacio para preguntas sobre el tema. Si no las hubiera, damos por hecho que todos lo han entendido y prepárense que esto viene en el examen.





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