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Una particular anécdota

Alguna vez soñé que:

Cuando comencé a dar clases, lo hice en una escuela particular: el Instituto BUSPEC. Al principio sólo eran clases de computación para niños y poco a poco fueron personas de mayor edad. Ya desde entonces llevaba yo el cabello largo y no representó ningún inconveniente para la escuela el que decidiera hacerlo así. Ese gesto lo aprecié bastante, pero no fue lo único ni lo más importante. Creo que el haber formado parte de ese equipo de trabajo me hizo bien y hoy doy constancia de ello, porque así como lo hicieron conmigo, también dieron esa oportunidad de desarrollo laboral a otros jóvenes profesores para demostrar sus habilidades y conocimientos. Afortunadamente, estuve bajo el liderazgo de buenas personas que orientaron mi desempeño y toleraron algunas equivocaciones. También ahí conocí a algunos alumnos que hasta hoy admiro por una curiosa situación: tomaban clases los domingos. "¿Quién estudia los domingos?" me preguntaba muy a la ligera, pero pronto me dí cuenta que era el tipo de personas que el resto de la semana tenía otras actividades que hacer y ese, el día 'de descanso', lo invertían en su capacitación. Tampoco crean que, por ser de paga, a los chavos les sobraba el dinero, sino que demostraban que con esfuerzos, suyos y de sus familiares, podían aprender informática e inglés.

Luego fue ITECH; BUSPEC evolucionó y fundó su bachiller. Ahí fue donde se concretó mi vocación al trabajar con jóvenes constantemente, mientras yo andaba en los primeros años de mis 20's. Eso me hizo descubrir dos aspectos que tenía que dominar: mi carácter y mi autoaprendizaje. Muchas veces evidencié mi desesperación en forma de enojo; también el despiste por no saber más sobre ciertos temas. Pero ya estaba ahí y no bajé la guardia. Aunque hasta hoy sigue habiendo alumnos que saben que soy medio gruñón y por supuesto que aún ignoro muchas cosas, la perspectiva que me han dado los años de experiencia es que debo canalizarlo a favor de que aprendan por su propio beneficio. Si me enfado, es regularmente por una mala actitud o cerrazón del estudiante a dar lo mejor de sí. Si no sé algo, no engaño, mejor lo investigamos juntos y después lo comentamos.

También tuve la oportunidad de trabajar en otra escuela particular de Cholula: el Instituto Bernardino de Rivadavia. Ahí regresé a trabajar con niños de primaria; ¡vaya reto! Todos inquietos y curiosos me preguntaban: "Profe, ¿por qué tienes el cabello tan largo?" y yo, cual lobo ante caperucita, me aventuré a decirles "para rockanrolearte mejor". Ahí me cayó otro veinte: las clases deben ser dinámicas y divertidas, porque, tanto chicos como grandes, si no se les hace atractivo no lo aprenden.

Ya luego vino, después de algunos años, la oportunidad de incorporarme al sistema público de educación. Ingresé a los Bachilleratos Digitales y quedé maravillado con los paisajes de la serranía que me han tocado conocer. Pero aquí también hay alumnos aplicados, inquietos, callados y los que quieran agregar. Todos son un reto.

Por esto que les platico, varios me recordarían la importancia de la formación de un docente en las Escuelas Normales por el asunto de la Pedagogía desde ese perfil profesional. No lo niego, claro que es necesario, pero quiero llegar a un punto que en otra entrada he mencionado ya: la actitud.

Me gustaría asumir que ni yo ni mis alumnos, pasados o presentes, hemos cedido ante la frustración, y que aquellos que han hecho una pausa en sus estudios por cualquier motivo, no renunciaron a aprender sobre el camino al que la vida los llevó. Y es que hoy enfrentamos una situación difícil y la comunidad de mi actual centro de trabajo no la tiene fácil, pero confío plenamente en las ganas de mis estudiantes a sacar el máximo provecho con las herramientas que tenemos disponibles.

En los dos tipos de instituciones que he laborado, tanto públicas como privadas, el factor económico no ha sido el determinante; por supuesto que influye, pero si en esta "ecuación" lo despejamos, quedan otros elementos que me muestran que sin importar las latitudes, todos son jóvenes con las emociones en un subibaja provocadas por las relaciones familiares, amorosas, o entre amigos... sociales en general, y que esto sí condiciona la manera en cómo toman decisiones. Insisto, la mayoría me ha dejado ver su lado resiliente y con mucho orgullo puedo verlos hoy haciendo las cosas que les gustan, mejorando su calidad de vida, defendiendo sus posturas ideológicas y contribuyendo a que más personas salgan adelante.

Si acaso alguien que leyera esto no está de acuerdo, me gustaría que expresara los por qués. Pero también, si alguno de ustedes coincide con lo que digo, les pido que me dejen un mensaje que puede ser aliento para aquel que no la está pasando bien y sólo necesita una guía para tomar impulso y darle otra vez.

By the way, this it's me when I was young, during my first years teaching in Cholula.

Comentarios

  1. Hola profe he estado leyendo su blog y es muy cierto pese a las dificultades es importante seguir adelante nadie estudia por jobiee ni porque le sobre el dinero todos lo hacemos para una mejor calidad de vída. Lo veo como alumna y ahora como madre y si es lo mismo que yo hago con mis hijos ellos deben estudiar para tener una mejor calidad de vida.
    Es simplemente una cadenita que comienza por el amor a los hijos, ahora lo entiendo q yo pasé por eso con mi mamá

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Al igual que Tú, también he soñado:

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